Mobiliario modular: espacios flexibles que evolucionan
Diseñar espacios que cambian: modularidad para adaptar, ampliar y transformar
Los espacios no son estáticos.
Una oficina crece, cambia la distribución de sus equipos o necesita nuevas zonas de concentración. Un hotel transforma una zona de paso en un espacio de encuentro. Un proyecto de interiorismo puede necesitar hoy una composición concreta y, dentro de unos años, otra completamente diferente.
Entonces, ¿por qué diseñar mobiliario como si nada fuera a cambiar?
En CitySens Lab entendemos la modularidad como una herramienta para crear espacios más flexibles. Diseñamos sistemas biofílicos formados por elementos que pueden combinarse, ampliarse y adaptarse a las necesidades de cada proyecto.
No se trata únicamente de escoger una jardinera.
Se trata de diseñar un sistema capaz de evolucionar junto con el espacio.
Adaptarse al espacio, no al revés
Cada proyecto tiene unas proporciones, una distribución y unas necesidades diferentes. Por eso trabajamos con sistemas formados por diferentes formatos que pueden combinarse entre sí para construir composiciones adaptadas a cada proyecto.
Tanto MOTUS como CHRYSALLIS permiten combinar diferentes formatos, dimensiones, materiales y acabados, adaptando cada composición al espacio y al lenguaje del proyecto. El catálogo de colecciones contempla distintas medidas y una amplia selección de materiales reciclados y lacados.
La modularidad permite trabajar desde una pieza individual hasta composiciones de mayor tamaño, ajustar la solución a la longitud disponible o combinar distintos formatos dentro de un mismo espacio.
No se trata de adaptar el proyecto al producto, sino de configurar el producto para que responda al proyecto.
Modularidad también significa utilizar mejor los recursos
Hay además otra consecuencia de diseñar de esta manera.
Cuando un espacio cambia, una solución convencional puede dejar de encajar aunque el producto siga estando en buenas condiciones. El resultado puede ser sustituir piezas que todavía podrían seguir utilizándose. La modularidad permite plantearlo de otra forma.
Si podemos añadir elementos, cambiar una composición o reutilizar los módulos existentes en una nueva distribución, podemos prolongar la vida útil del sistema antes de tener que sustituirlo.
Eso significa aprovechar durante más tiempo los materiales que ya hemos utilizado y reducir la necesidad de fabricar un nuevo conjunto cada vez que cambia el proyecto.
Es precisamente una de las ideas que conecta modularidad y economía circular: antes de sustituir, adaptar; antes de fabricar de nuevo, reutilizar lo que ya tenemos.
El modelo de diseño circular de CitySens Lab contempla el diseño modular, el uso, la reutilización y finalmente el reciclaje como partes de un mismo ciclo.
La sostenibilidad no depende, por tanto, únicamente de utilizar un material reciclado. También depende de cuánto tiempo conseguimos mantener ese material en uso.
Un mismo sistema, diferentes momentos del proyecto
Eso cambia también la manera de pensar el mobiliario Contract. No necesitamos entender una instalación como una fotografía definitiva del espacio. Podemos entenderla como un sistema que puede evolucionar.
Hoy: una composición adaptada a la distribución actual.
Mañana: nuevas piezas para ampliar una separación.
Más adelante: una nueva configuración aprovechando los elementos existentes.
Las necesidades cambian, pero buena parte del sistema puede permanecer.
Y ahí está, para nosotros, el verdadero valor de la modularidad: diseñar productos capaces de acompañar la evolución del espacio en lugar de quedarse obsoletos cuando este cambia.
Diseñar para adaptarse
En CitySens Lab no entendemos la modularidad simplemente como disponer de distintas medidas.
Significa crear sistemas capaces de adaptarse, combinarse, ampliarse y reconfigurarse.
Para responder mejor a las dimensiones del proyecto.
Para dar más libertad a arquitectos e interioristas.
Para permitir que la vegetación participe activamente en la distribución, como explicamos en arquitectura biofílica en espacios colaborativos.
Y también para conseguir que los productos y sus materiales puedan seguir siendo útiles durante más tiempo.
Porque si los espacios cambian, el diseño también debería poder hacerlo.