Mobiliario biofílico sostenible: materiales reciclados y economía circular
De residuo a recurso: diseñar para durar, transformar y reutilizar.
Diseñar de forma sostenible no consiste únicamente en elegir un material que pueda reciclarse al final de su vida útil.
Para nosotros empieza mucho antes.
Empieza preguntándonos de dónde proceden los recursos que utilizamos, qué residuos podemos recuperar, cómo podemos reducir el uso de nueva materia prima y cómo podemos conseguir que un producto siga siendo útil cuando el espacio cambia.
En CitySens Lab diseñamos sistemas de mobiliario biofílico siguiendo esta lógica. Trabajamos con materiales de origen reciclado, estructuras modulares y sistemas capaces de transformarse, reutilizarse y adaptarse a nuevos usos.
Porque entendemos la economía circular no como el final del proceso, sino como una forma diferente de empezar a diseñar.
Menos recursos nuevos, más recursos recuperados
Vivimos en un planeta de recursos finitos. Por eso una de las primeras decisiones de diseño que tomamos es elegir de dónde procede la materia prima.
En lugar de recurrir únicamente a nuevos recursos, trabajamos con materiales desarrollados a partir de residuos que ya existen.
Envases alimentarios, tapas, etiquetas multicapa, envases Tetra Pak o residuos procedentes de la industria y la construcción pueden dejar de ser desechos para convertirse en superficies resistentes destinadas a nuevos proyectos de interiorismo.
Esto permite trabajar sobre dos impactos al mismo tiempo: recuperar residuos que ya existen y reducir la necesidad de consumir materia prima virgen.
De esta forma, los residuos postconsumo y postindustriales se convierten en materia prima de primer nivel, reduciendo la necesidad de incorporar nuevos recursos vírgenes al proceso productivo. Este principio forma parte del modelo de economía circular sobre el que diseñamos nuestros sistemas biofílicos.
Cuando el impacto se puede medir
Hablar de toneladas de residuos, economía circular o materiales reciclados puede resultar abstracto. Por eso nos gusta traducir el impacto de nuestros materiales en cifras fáciles de visualizar.
Dependiendo del material utilizado, cada metro cuadrado de panel permite recuperar cantidades como:
- Más de 15.000 tapas de yogur, procedentes de residuos alimentarios y multicapa;
- Más de 4.000 briks de leche, recuperando residuos posconsumo de Tetra Pak;
- Más de 23 kg de residuos industriales y procedentes de la construcción.
Son residuos que vuelven a entrar en el ciclo productivo en forma de nuevos materiales.
Y precisamente ahí está una de las claves de la economía circular: dejar de considerar el residuo como el final de una cadena y empezar a verlo como un recurso disponible para la siguiente.
Menos residuos enviados a vertedero o incineración
Recuperar materiales no solo permite generar nueva materia prima.
También evita que parte de esos residuos termine en vertederos o sea eliminada mediante incineración.
En los materiales que utilizamos, la recuperación de residuos contribuye a reducir ambas vías de eliminación y a disminuir el consumo de materia virgen.
Además, nuestra guía de materiales recoge, según el cálculo utilizado para estos materiales de origen reciclado, una reducción del 61% de las emisiones de CO₂.
Así, la elección del material nos permite actuar sobre distintos impactos al mismo tiempo: recuperar residuos, evitar su eliminación, reducir emisiones y mantener recursos existentes dentro del ciclo productivo.
Reciclado es el principio, no el final
Pero para nosotros utilizar materiales reciclados no es suficiente.
Un producto puede estar fabricado con residuos recuperados y, aun así, tener una vida útil limitada si debe sustituirse cada vez que cambia el espacio.
Y los espacios Contract cambian.
Una oficina puede reorganizar sus equipos. Un hotel puede transformar una zona común. Un espacio colaborativo puede necesitar nuevas zonas de reunión, descanso o concentración.
Por eso diseñamos sistemas modulares, configurables y capaces de evolucionar junto con los proyectos.
En MOTUS, por ejemplo, los paneles reciclados se combinan con estructuras metálicas intercambiables. Sus componentes pueden combinarse y adaptarse a las necesidades de cada proyecto de interiorismo.
En CHRYSALLIS, una misma estructura puede evolucionar de jardinera a asiento, banco, mesa o punto de encuentro dependiendo del uso que necesite el espacio.
La idea es sencilla:
antes de sustituir, adaptar.
Antes de desechar, reutilizar.
Así pasamos de una lógica lineal:
fabricar → utilizar → desechar
a una lógica circular:
recuperar → diseñar → utilizar → transformar → reutilizar → reciclar
Porque la sostenibilidad de un producto no depende únicamente de aquello con lo que está fabricado, sino también de cuánto tiempo puede seguir siendo útil y cuántas veces podemos darle una nueva vida. Lo explicamos también en mobiliario modular: espacios flexibles que evolucionan.
Diseñar hoy pensando en mañana
En CitySens Lab creemos que integrar más naturaleza en nuestros espacios y diseñar de forma responsable deben formar parte de una misma conversación.
Por eso nuestros sistemas biofílicos no buscan únicamente incorporar vegetación.
Buscan hacerlo mediante materiales reciclados, resistentes y soluciones capaces de adaptarse, transformarse y evolucionar con cada proyecto.
De residuo a recurso.
De utilizar a transformar.
De sustituir a reutilizar.
Porque diseñar desde la economía circular no consiste únicamente en pensar qué haremos con un producto cuando llegue al final de su vida útil.
Consiste en diseñarlo para que ese momento tarde mucho más en llegar.
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